CIH_logo

 

 

 

UNE PUEBLOS CON ṂSICA

Publicado en Reforma el 27 de Agosto de 2007
Por Julieta Riveroll

Un joven violinista estadounidense fundó, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el proyecto Music for the people, que va a contracorriente de la política exterior de George W. Bush e intenta cambiar, al menos en una parte de la audiencia, los estereotipos sobre su país.

Egresado de la Escuela Juilliard de Nueva York, William Harvey piensa que Estados Unidos es el país más odiado en el mundo y, por eso, convoca a intérpretes estadounidenses dispuestos a realizar la diplomacia cultural que su gobierno desdeña en sitios remotos como Filipinas, Zimbawe y Túnez. "Espero que la gente obtenga una imagen diferente de Estados Unidos de la que proyecta el gobierno de Bush o Hollywood. Quisiera que Music for the people sea el equivalente de los Peace Corps (cuerpos de paz que promueven el entendimiento con ciudadanos de otros países)", dijo Harvey. La experiencia de haber tocado la música de Bach, Paganini, Tchaikovsky y Dvorak para los soldados recién llegados de las labores de rescate en la Zona Cero, en el 2001, lo convenció de la necesidad de vincular el arte a causas humanitarias.

Harvey estuvo la semana pasada en la Escuela Superior de Música del Centro Nacional de las Artes, donde habló sobre "La formación del músico y su entorno social", y el el mismo espacio ofreció un concierto con la participación de sus colegas mexicanos. "La mayoría de nuestros proyectos tienen lugar en países lejanos y es importante que, siendo vecinos, mejoremos las relaciones. Es lamentable que en mi país se ignore el alto nivel cultural de México, no conocen su verdadero rostro", dijo el violinista, quien habla el idioma español desde la secundaria.

Music for the people surgió en 2005, año en el que Harvey colaboró en Moldova con la Unicef en un programa que promueve el desarrollo de la niñez. Al año siguiente fue a Filipinas para dar clases magistrales, talleres y conciertos. "En Zimbawe (julio del 2006) trabajamos con huérfanos que tienen sida, para crear composiciones relacionadas con la escasez de agua en la Escuela Primaria de Epworth, Harare. Gracias a los conciertos reunimos los fondos necesarios para instalar un sistema de bombeo de agua en la escuela", relató.

En junio pasado volvieron a Filipinas, donde conocieron al grupo indígena tala andig, en la isla de Mindanao, y desarrollaron piezas que versan sobre su cosmovisión. Ese mismo mes Harvey logró que un ensamble musical, tradicionalmente integrado por hombres, integrara por primera vez a un par de mujeres estadounidenses en una ceremonia Sufi, en Turquía. "El problema más serio y grave, ahora, es la relación entre estadounidenses y musulmanes; y cuando el Gobierno no está dispuesto a mejorarlas, es importante que los organismos privados lo hagan para evitar otro 11 de septiembre", opinó el músico que planea visitar países árabes en 2008.

No todas sus propuestas han sido exitosas, reconoció Harvey, pues en una ocasión se le ocurrió tocar el violín en un bar de un pueblo de Zimbawe, sin dar mayores explicaciones, y un borracho que estaba desempleado estuvo a punto de golpearlo porque el gobierno del país africano responsabiliza a Estados Unidos de todos sus males. Después de eso, antes de actuar explica la razón de su presencia, le hace saber a la audiencia que respeta sus costumbres, e intenta liberar al público del prejuicio extensamente difundido sobre la ignorancia y el complejo de superioridad de los estadounidenses.

Valora trabajo de Barenboim

El "heroico esfuerzo" de Daniel Barenboim, al formar una orquesta con músicos árabes e israelíes para favorecer el diálogo, es un modelo para Music for the people, según su director William Harvey. "Barenboim y sus jóvenes músicos nunca dejaron caer la bandera de la esperanza. Para mí, una de las escenas más profundas y dramáticas en la historia de la diplomacia cultural ocurrió en el concierto que la orquesta dio en el 2005 en Ramallah", cuenta Harvey en su página web.

Así lo dijo "Es nuestro deber moral acercarnos a la gente de otros países con humildad, sensibilidad y, sobre todo, respeto. Si dejamos que el mundo nos siga viendo como bárbaros incapaces de apreciar otras culturas, estaremos abdicando del derecho a la empatía que merecemos".


 

Copyright © 2008. Cultures in Harmony. All rights reserved. Site by AvG.